La diástasis abdominal patológica es la separación anormal de los músculos rectos del abdomen, generalmente por debilitamiento del tejido que los une. No es solo estética: puede causar dolor, debilidad del core, disfunciones del suelo pélvico, problemas posturales y digestivos.
Suele aparecer tras el embarazo, en personas que trabajan/entrenan con cargas muy pesadas, con sobrepeso o incluso en tosedores crónicos.
Si bien la bibliografía describe que una separación patológica es aquella superior a los 2cm (distancia media extraída de varios artículos), también hay que tener en cuenta la calidad de esa línea media, es decir, su tensegridad. Ya que en algunas personas con distancias inferiores a 2cm pueden tener una mala calidad del tejido y que esta línea media no de soporte cuando tiene que hacer y aparezcan los síntomas antes mencionados.
La diástasis abdominal requiere un trabajo muscular específico para volverse funcional. En casos más graves deriva en cirugía o puede ir acompañada de hernias.
Síntomas comunes:
- Abultamiento o “cono” en la línea media del abdomen al hacer esfuerzo
- Dolor lumbar o pélvico
- Inestabilidad en el tronco
- Dificultad para levantar peso o realizar ciertos movimientos
- Problemas digestivos ocasionales
La fisioterapia especializada en suelo pélvico y faja abdominal es clave en el tratamiento conservador de la diástasis.
- Dolor lumbar o pélvico
- Debilidad del core (zona media)
- Problemas digestivos o hinchazón
- Sensación de “barriga abombada” aunque hagas ejercicio o dieta
Objetivos del tratamiento fisioterapéutico
- Reducir la separación de los rectos abdominales.
- Mejorar el control del abdomen profundo y suelo pélvico.
- Prevenir dolor y lesiones asociadas.
- Restaurar la funcionalidad del tronco y postura.
Técnicas comunes en fisioterapia:
- Valoración personalizada: análisis de la distancia interrectal, respiración, postura y fuerza abdominal.
- Reeducación postural global (RPG).
- Ejercicios hipopresivos: muy eficaces para activar el transverso del abdomen y suelo pélvico sin presión intraabdominal excesiva.
- Activación del músculo transverso del abdomen con técnicas de control motor.
- Ejercicios funcionales progresivos (sin impacto y sin presión sobre la línea alba).
- Educación postural y ergonomía.
- Uso de cinchas o fajas terapéuticas, en algunos casos puntuales.
