La Articulación Temporo-Mandibular o ATM es la articulación formada por el hueso temporal (en la base del cráneo) y la mandíbula o maxilar inferior. Está comprendida entre el cóndilo de la mandíbula, la eminencia y la fosa articular del temporal.
Existen dos articulaciones sinoviales a cada lado, recubiertas por tejido conectivo fibroso y reforzada por dos ligamentos, que trabajan de manera sincrónica.
En ambas articulaciones se encuentra un menisco o disco cartilaginoso entre la cavidad glenoidea y el cóndilo de la mandíbula. Este disco es el encargado de proteger la articulación y aportar estabilización en sus movimientos de rotación y traslación.
La cara y la boca son partes que poseen una gran sensibilidad al dolor por su inervación periférica. Algunos de los síntomas más comunes en un trastorno de la ATM son los siguientes:
- Dolor de cabeza
- Dolor de oídos
- Dolor y presión bajo los ojos
- Crepitaciones al abrir/cerrar la boca
- Dolor al realizar una apertura máxima de la boca o al masticar
Para el tratamiento de la ATM es necesaria la colaboración de un equipo multidisciplinar (dentista, psicólogo, fisioterapeuta, etc). El tratamiento de Fisioterapia en la disfunción de la articulación temporomandibular y, por tanto, de un tratamiento conservador, es fundamental para restablecer y ganar funcionalidad articular y mejorar la calidad de vida del paciente.
Entre las técnicas que podemos utilizar se encuentran:
- El uso de la termoterapia o crioterapia.
- Entrenamiento postural para reequilibrar las posibles compensaciones globales.
- Ejercicios de movilidad para el aumento de los arcos de movilidad articular adecuados y completos.
- Movilizaciones activas y mejora de la simetría en el movimiento y tono muscular de la ATM.
- Masaje y técnicas de presión en Puntos Gatillo.
- Técnicas específicas como la electroestimulación nerviosa transcutánea
- Punción Seca.
La fisioterapia desempeña un papel clave en el tratamiento de los trastornos de la articulación temporomandibular (ATM). A través de técnicas manuales, ejercicios específicos y educación postural, se busca reducir el dolor, mejorar la movilidad mandibular y normalizar la función muscular. Entre las intervenciones más comunes se incluyen masajes para relajar la musculatura masticatoria, movilizaciones articulares suaves, estiramientos y ejercicios de coordinación mandibular. Además, el fisioterapeuta puede enseñar hábitos saludables, como evitar el bruxismo y mantener una correcta postura cervical, para prevenir recaídas y favorecer una recuperación duradera.
¿Dolor o chasquidos en la mandíbula?
La fisioterapia puede ayudarte a recuperar el movimiento, aliviar las molestias y volver a sonreír sin dolor. ¡Cuida tu ATM y mejora tu calidad de vida!
